Saludos...
Debido a que siempre escribiré en las noches, los saludo y
saludare siempre con un buenas noches (supuestamente debería decir “Buena
noche” pero eso suena muy burdo).
Ya tratando lo que nos ocupa, alguna vez no se han
preguntado ¿Qué soy? ¿Moderno u Ortodoxo? ¿Pacifista o Anarquista? ¿Humanista o
Teísta? Bueno, pues yo seguro estoy de lo que soy y dudo de aquello que no pueda ser. Con total y absoluta
confianza puedo decir que soy todas esas cosas pero ninguna a la vez.
Puesto que cuando se trata de aceptar o respetar los cambios
del comportamiento de la sociedad, anulando tradiciones y doctrinas desfasadas
al cambiarlas por nuevas técnicas o filosofías que se adapten mas a la sociedad
en que vivo soy Moderno, pero cuando se trata de adoptar o imitar acciones e ideas
por simple moda, sin sentido practico o didáctico, aceptando una tendencia en
el comportamiento prefabricada por un sector y ser arrastrado por la ola de la
falta de identidad soy Ortodoxo.
Soy Pacifista cuando mis derechos son preservados y me
encuentro en un Estado justo y protector, cuando los ánimos caldeados solo me conducirían a desgracias. Al
mismo tiempo soy Anarquista cuando el accionar de mis gobernantes llega a un
punto indignante y me hacen sentir burlado, ignorado, humillado y sobre todo
irrespetado.
Creo y aseguro que el ser humano es una creación divina, concebido
con una exactitud intachable y que, ayudado por la evolución, ha logrado
adaptarse a su ambiente hasta el punto de dominar la tierra y aun el espacio. El
humano es una maquina perfecta y de continuo crecimiento, capaz de forjar su
destino y de alcanzar las metas mas altas, poseedor de la razón, la cual tiene
un valor incalculable, por eso soy Humanista. Y aun siendo Humanista, también
soy Teísta porque creo en la existencia de un ser soberano capaz de concebir y
llevar a cabo este plan detallado y minucioso para que el universo fluya de forma
constante y sin errores desde el principio de los días.
Por eso, clasificarnos por ideologías es una tarea no solo
casi imposible, sino también inexacta ya
que nuestro interés, volátil y perpetuo a la vez, nos impide ser uno sin nunca ser
lo otro, ya que quien se resiste a los cambios esta condenado a desaparecer.
Ideología es el producto del pensamiento subordinado al
prejuicio. En cambio, como dijera un filósofo alemán: La filosofía implica una
movilidad libre en el pensamiento, es un acto creador que disuelve las ideologías.
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